
Cabello ganó la CGT, pero el verdadero desafío recién comienza
Eduardo Cabello fue reelegido al frente de la CGT San Juan por otros cuatro años. Pero detrás de una elección con lista única aparece una discusión mucho más profunda: qué sindicalismo quiere tener San Juan, qué lugar ocupará la CGT frente al Gobierno de Marcelo Orrego y si la central obrera será capaz de evitar los mismos problemas que hoy atraviesan al peronismo sanjuanino.
Eduardo Cabello continuará al frente de la CGT Regional San Juan. La elección de este martes terminó con una sola lista luego de que el sector opositor encabezado por Mario García, del Sindicato de Químicos, decidiera retirarse del proceso cuestionando el padrón y la participación de determinados gremios.
De los 64 sindicatos habilitados participaron 54 y todos respaldaron la lista encabezada por el titular de la UOCRA. La proclamación contó además con el respaldo de la conducción nacional de la CGT, representada por Héctor Daer.
Desde el punto de vista institucional, entonces, no hay discusión: Cabello ganó y seguirá conduciendo la CGT durante otros cuatro años, y de terminar, sumaría 22 consecutivos al frente de la central obrera local.
Pero políticamente la historia es bastante más compleja.
Porque la oposición existió y se organizó. Intentó construir una alternativa alrededor de la Intersindical y de las 62 Organizaciones Peronistas y planteó una discusión sobre el funcionamiento de la central, la permanencia de Cabello y la necesidad de una conducción más amplia.
Finalmente, no pudo competir.
Pero que no haya habido una elección con dos listas no significa que la interna haya desaparecido.
La interna simplemente quedó abierta.
Una CGT más amplia, pero profundamente peronista
La nueva conducción incorpora dirigentes y sectores con peso propio.
Ricardo Cardozo, de STOTAC; Iván Malla, de AOMA; Lilia Martín, de Luz y Fuerza; y dirigentes como Mirna Moral, de Comercio; Karina Navarro, de UDA; y Laura Villa, de UPCN, forman parte de una estructura que representa buena parte del mapa económico y laboral de San Juan.
Construcción, minería, transporte, energía, comercio, educación y administración pública.
No es un dato menor.
Pero hay que hacer una precisión política: la nueva CGT no deja de ser peronista por ser más amplia.
Por el contrario, buena parte de sus principales dirigentes están históricamente identificados con el movimiento justicialista.
Por eso el cambio no está en la identidad política de la central.
El cambio está en el mapa interno del poder sindical.
Cabello continúa siendo el conductor, pero ahora deberá administrar una estructura donde conviven sindicatos con intereses distintos, dirigentes con peso propio y sectores que no necesariamente tienen la misma mirada sobre el futuro del movimiento obrero.
Y ahí aparece uno de los grandes desafíos de los próximos cuatro años.
La CGT frente a Orrego
Para el gobernador Marcelo Orrego, esta nueva realidad sindical representa un escenario complejo, pero también una oportunidad.
Orrego tendrá enfrente a una CGT fundamentalmente vinculada al peronismo, pero no necesariamente homogénea.
Y eso le permite al Gobierno provincial construir relaciones con distintos sectores, negociar de manera particular y encontrar interlocutores en función de cada problemática.
La minería será, probablemente, uno de los principales campos de esa discusión.
La incorporación de AOMA a un lugar central de la conducción adquiere una importancia particular en una provincia que apuesta a consolidar la actividad minera como uno de sus motores económicos.
Empleo, salarios, capacitación, contratación de mano de obra local, seguridad laboral e infraestructura serán temas inevitables.
Lo mismo ocurrirá con construcción, energía y transporte.
Por eso la relación entre Orrego y la CGT no será solamente una cuestión sindical.
Será una relación política y económica.
Y aquí aparece una ventaja relativa para el gobernador: mientras la CGT deberá administrar sus propias diferencias internas, Orrego no necesita que todos los gremios piensen igual para negociar con ellos.
Puede dialogar con Cabello, con AOMA, con Comercio, con Luz y Fuerza, con STOTAC, con UPCN o con cualquier otro sector de acuerdo con cada circunstancia.
La pregunta será si la CGT consigue transformar su diversidad en fortaleza o si esa diversidad termina convirtiéndose en fragmentación como ocurre en el seno del PJ.
Y aquí aparece quizás el aspecto más interesante de toda esta elección.
¿La CGT tendrá los mismos vaivenes que hoy tiene el peronismo sanjuanino?
Porque sus protagonistas forman parte, en gran medida, del mismo universo político.
El PJ atraviesa una etapa de fragmentación, sin un liderazgo indiscutido, sin un candidato que aparezca naturalmente como referencia de todo el espacio y con viejas disputas que todavía no han sido resueltas.
La pelea entre los distintos sectores del justicialismo continúa.
Y también persiste una discusión que atraviesa al partido desde hace tiempo: la falta de renovación y el poco espacio para una nueva generación de dirigentes.
Los nombres históricos continúan teniendo un enorme peso.
Y ese problema puede trasladarse al sindicalismo.
Porque Cabello acaba de ser reelegido después de 18 años de permanencia al frente de la CGT.
Su experiencia es, indudablemente, una fortaleza.
Pero también aparece una pregunta inevitable:
¿la CGT está renovando su conducción o simplemente está garantizando la continuidad de su conductor histórico incorporando nuevos nombres alrededor?
La respuesta dependerá de lo que ocurra durante estos cuatro años.
El movimiento obrero tiene ahora una oportunidad que el propio peronismo todavía no consiguió resolver.
Construir una conducción que combine experiencia con renovación.
Que incorpore a las nuevas generaciones.
Que permita que los dirigentes que hoy ocupan los lugares centrales puedan convivir con quienes mañana tendrán que reemplazarlos.
Porque una organización fuerte no es necesariamente aquella que conserva indefinidamente a sus dirigentes.
Una organización fuerte es aquella que es capaz de preparar a quienes algún día deberán sucederlos.
La aparición de la Intersindical demuestra que existe una demanda de participación y de renovación dentro del movimiento obrero.
Aunque no haya conseguido competir en esta elección, ese espacio no desapareció.
Y Cabello tendrá que decidir qué hacer con él.
Puede considerarlo una amenaza y tratar de neutralizarlo.
O puede entender que representa una oportunidad para ampliar la legitimidad de la central.
Ahí estará buena parte de su desafío.
La verdadera elección comienza ahora
Por eso la elección de este martes tiene una paradoja.
Cabello ganó por unanimidad, pero no ganó una interna.
Ganó la conducción formal de la CGT. Pero la discusión política dentro del sindicalismo continúa.
Hay un conductor, hay nuevos equilibrios, hay sectores que ganaron espacio, hay una oposición que se organizó y quedó afuera de la elección.
Y hay un peronismo que deberá observar con atención lo que ocurre dentro de su histórica columna vertebral sindical.
Porque puede suceder algo muy interesante:
que la CGT termine siendo capaz de construir una conducción más amplia y generacionalmente renovada mientras el Partido Justicialista continúa atrapado en sus viejas disputas.
O puede ocurrir exactamente lo contrario.
Que las mismas diferencias, los mismos nombres y los mismos problemas que hoy atraviesan al PJ terminen reproduciéndose dentro de la central obrera.
Por eso la verdadera pregunta no es cuánto tiempo más seguirá Eduardo Cabello al frente de la CGT.
La pregunta es otra:
¿qué CGT va a conducir Cabello durante los próximos cuatro años?
Una CGT que solamente garantice continuidad, o una CGT capaz de construir una nueva generación de dirigentes, ordenar sus diferencias, representar los nuevos intereses económicos de San Juan y convertirse en un verdadero factor de poder frente al Gobierno provincial.
La elección terminó hoy, pero el verdadero desafío recién comienza.









