
Marcelo Mena, entre la representación gremial y la militancia partidaria
La minería sanjuanina está frente a una oportunidad que puede cambiar la matriz productiva de la provincia. El acuerdo anunciado entre el Gobierno de San Juan y Vicuña contempla un aporte extraordinario para financiar rutas, energía, agua y obras de infraestructura indispensables para que los grandes proyectos mineros puedan desarrollarse.
No se trata de una obra destinada únicamente a una empresa. La infraestructura beneficia a toda la actividad: a los trabajadores, a los proveedores locales, a las comunidades mineras y a la provincia en su conjunto. Sin caminos, energía, agua y conectividad no hay minería posible. Y sin minería no habrá miles de puestos de trabajo directos e indirectos que San Juan necesita.
Sin embargo, frente a una noticia de semejante importancia, uno de los principales dirigentes sindicales del sector eligió el silencio.
Marcelo Mena Muñoz, secretario general de ASIJEMIN, no expresó públicamente —hasta ahora— un reconocimiento claro al acuerdo ni una valoración positiva de una inversión que puede generar empleo y abrir nuevas oportunidades para los trabajadores jerárquicos, profesionales y técnicos de la actividad minera.
El silencio resulta llamativo porque Mena sí se muestra activo cuando se trata de hacer política.
En octubre del año pasado, ASIJEMIN organizó un encuentro con los candidatos de Fuerza San Juan, espacio identificado con el peronismo provincial. Marcelo Mena Muñoz recibió allí a Cristian Andino, Fabián Gramajo, Romina Rosas, Edith Liquitay, Gabriel Castro y Rosana Rubiño, quienes asumieron el compromiso de respaldar una nueva Ley Nacional de Minería y un régimen de jubilación diferenciada para el sector.
La escena fue clara: Mena sentado con candidatos, reclamando compromisos legislativos y exponiendo una agenda política. Pero cuando aparece una noticia concreta, con impacto directo sobre la infraestructura minera y el futuro laboral de miles de sanjuaninos, no se observa la misma predisposición para reconocer el valor de la iniciativa. Muy por el contrario, da la sensación de que la noticia le molesta.
La pregunta es inevitable: ¿Mena representa a los trabajadores mineros o está haciendo política partidaria?
Mena tiene derecho a participar en política y a respaldar a los candidatos que considere convenientes. Lo que no debería hacer es confundir la representación sindical con la militancia partidaria. Un dirigente gremial puede tener una ideología y una pertenencia política, pero cuando habla en nombre de los trabajadores debe poner por delante los intereses de quienes representa.
Y los intereses de los trabajadores mineros no pasan por proteger una candidatura ni por acompañar una estructura partidaria. Pasan por conseguir más empleo, mejores salarios, estabilidad, capacitación y condiciones seguras de trabajo.
La infraestructura es una condición previa para que todo eso ocurra. Por eso resulta difícil entender que un secretario general de un gremio minero no haya destacado públicamente un aporte que puede fortalecer la actividad y ampliar las oportunidades laborales en la provincia.
Si Mena tiene objeciones al acuerdo, debería expresarlas con claridad. Si considera que los fondos deben destinarse a otras obras, que lo diga. Si reclama garantías para los trabajadores sanjuaninos, que las plantee públicamente. Lo que no puede hacer es callar frente a una noticia de enorme trascendencia y luego presentarse como representante de los intereses de los trabajadores.
La defensa de los mineros no consiste en poner obstáculos al desarrollo. Consiste en exigir que el desarrollo los incluya: que las empresas contraten mano de obra local, que los proveedores sanjuaninos tengan participación, que los convenios laborales se cumplan, que existan controles de seguridad y que los salarios acompañen la riqueza generada por la actividad.
Pero para eso primero tiene que haber actividad. Y para que haya actividad hacen falta caminos, energía, agua e infraestructura.
La provincia no necesita dirigentes sindicales que se muevan según la conveniencia de una interna partidaria. Necesita representantes que sepan distinguir entre el debate político y la defensa concreta del trabajo.
Los trabajadores mineros merecen sindicatos independientes, transparentes y concentrados en los problemas laborales. Merecen que sus dirigentes celebren cada oportunidad que pueda generar empleo y exijan que esos beneficios lleguen efectivamente a la sociedad.
Porque la conducción gremial no debería medirse por la cantidad de fotos con candidatos ni por los compromisos obtenidos en una mesa partidaria. Una fotografía con Cristian Andino puede servir para una campaña, para una gacetilla o para alimentar las redes sociales. Lo que todavía no demuestra es cuántos puestos de trabajo consiguió, cuántos proveedores sanjuaninos incorporó o cuánto mejoró la vida de los trabajadores mineros.
La minería necesita dirigentes gremiales que hagan política en defensa del trabajo, no dirigentes que conviertan el trabajo en una excusa para hacer política.









