
Acueductogate: El poder detrás de la escena y una reunión de la que nadie jamás hablará
La conversación existió y fue explosiva. Un dirigente histórico frente a un ilusionista millonario. Más que diálogo fue una advertencia tras otra y en tono de superioridad amenazante:
«Estos dos son unos pelotudos…»
«Estas cosas se arreglan de otro modo, no saben dónde se han metido ni con quién…». «Voy por los fiscales y jueces que no se disciplinen». «También voy por juicio político para el Fiscal General.»
«Yo manejo la Corte de Justicia de San Juan y vas a ver que me llevo la causa a Comodoro Py… o por qué te crees que la pasaron para el 10 de noviembre?» «Les quiero ver la cara a todos estos cirqueros y a los periodistas que se comieron la curva…»
«Y me van a conocer estos hijos de puta»…
La causa arde
La megacausa del acueducto es de verdad una enorme hoguera, aún con la primera audiencia sin resultados. Lo que se va viendo es que existe una inusitada preocupación, ya que los protagonistas no contaban con esta circunstancia. Toda la energía estaba puesta en sus planes políticos y les aparece este Karma. Hoy aparece una nota publicada por Tiempo de San Juan que le dio espesor a ese relato. Según el medio, las defensas de los investigados denunciaron penalmente en la Justicia Federal a los fiscales Sebastián Gómez y Francisco Pizarro, que llevan adelante la causa. La presentación habría llegado a Comodoro Py y se produjo después de que uno de los fiscales se negara a enviar información sobre una investigación todavía no formalizada. Evidentemente las paredes oyen.
El movimiento coincide con uno de los escenarios que describía el trascendido: llevar la discusión al fuero federal y poner bajo cuestionamiento a quienes conducen la investigación. La publicación también menciona que, entre las figuras que podrían invocarse, aparecen el abuso de autoridad y el incumplimiento de los deberes de funcionario público, aunque aclara que no se conocen todavía los fundamentos de la denuncia.
Si el diálogo reservado ocurrió en los términos que trascendieron, los reproches y las advertencias adquieren otro sentido: ya no sonarían como una discusión más entre dirigentes, sino como la reacción de un grupo que empieza a medir el tamaño de lo que tiene enfrente.
Porque el Acueductogate no apunta a un episodio aislado. Pone bajo la lupa decisiones, responsabilidades y controles de una clase política que gobernó San Juan durante las últimas dos décadas. Y la denuncia contra los fiscales, junto con el traslado de la disputa a otros tribunales, alimenta una pregunta inevitable: ¿se busca aclarar la causa o cambiar el eje antes de que avance?
También habrá que mirar a la Corte de Justicia de San Juan. No solo qué resuelve, sino cómo lo resuelve y con qué independencia. En esta causa se verá, de verdad, cuál es el nivel de compromiso del máximo tribunal con una clase política que ya no gobierna, pero que todavía conserva poder, vínculos e intereses en juego. Y la gente no se los va a perdonar si se prestan para la maniobra del escapismo.
La obra sigue sin terminarse. La plata, según las denuncias, ya se desembolsó. Y ahora la pelea también es por quién puede investigar y hasta dónde. Si la Justicia se mete de lleno y sigue el rastro del dinero, habrá mucho más que explicar que una reunión cargada de reproches y advertencias. Quizá a más de uno ya le cayó la ficha: esta vez el Acueductogate puede llegar mucho más arriba de lo que imaginaban.
O perderse en un olvidado cajón en el escritorio de Rafecas.









