
Avance médico: el auge del Plasma Rico en Plaquetas y el rol clave del bioquímico en su seguridad
La efectividad del tratamiento y, por sobre todo, la salud del paciente dependen directamente de una separación celular científica, rigurosa y ejecutada por un bioquímico matriculado.
El uso de terapias regenerativas crece en el país, pero los expertos advierten que la manipulación de la sangre exige estrictos controles de laboratorio para evitar infecciones y garantizar la efectividad del tratamiento.
El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) se consolidó como uno de los tratamientos médicos más solicitados en estética, traumatología y recuperación capilar. Esta técnica utiliza la propia sangre del paciente, la cual se centrifuga para concentrar las plaquetas y liberar factores de crecimiento que aceleran la regeneración celular. Al ser un procedimiento autólogo (con material del propio cuerpo), ofrece grandes beneficios sin riesgo de rechazo alérgico.
Sin embargo, detrás de este avance existe un proceso crítico que define su éxito y seguridad: la preparación del plasma. La comunidad médica remarca de forma contundente que la intervención de un profesional bioquímico es fundamental e insustituible en este proceso por las siguientes razones:
-Garantía de esterilidad: La manipulación de la sangre fuera del cuerpo corre un alto riesgo de contaminación. El bioquímico trabaja bajo normas estrictas de bioseguridad en áreas controladas para evitar infecciones bacterianas.
-Calidad de la muestra: No toda centrifugación genera PRP. El bioquímico calcula con precisión las revoluciones y el tiempo exacto para concentrar las plaquetas vivas y activas, sin destruirlas.
-Control hematológico previos: El profesional evalúa la salud sanguínea del paciente antes del procedimiento. Si los niveles de plaquetas son bajos o hay sospechas de infección, el tratamiento no debe realizarse.
-Marco legal y habilitación: El procesamiento de material biológico y hemoderivados es una competencia exclusiva de los profesionales del laboratorio bioquímico, garantizando que el producto final sea seguro para su posterior aplicación médica.
El PRP es una herramienta terapéutica excelente, pero deja de ser segura si se prepara en consultorios informales sin el respaldo de un laboratorio. La efectividad del tratamiento y, por sobre todo, la salud del paciente dependen directamente de una separación celular científica, rigurosa y ejecutada por un bioquímico matriculado.
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