
Lo que sucedió este lunes a la madrugada anticipaba un desenlace violento tal como lo anticipó Estación Claridad por pura lógica. En recorridas de prevención y seguridad la Policía detuvo a dos ocupantes de un vehículo por realizar maniobras peligrosas en avenida Alem y calle Corrientes, Capital. El conductor no poseía los documentos del rodado pero además la policía les terminó secuestrando un cuchillo y una bomba molotov lista para ser encendida, arrojada y explotada.
Pero la Unidad de Abordaje Territorial del Ministerio Público Fiscal recibió directivas de no investigar el hecho y solo labrar un acta contravencional. Los dos sujetos detenidos un par de horas en Comisaría 2° y en libertad.
La Policía criticó la liviandad del abordaje ya que consideraron que no se evaluó el «Potencial peligro» del episodio reportado a la Justicia. No fueron detenidos en calle 18 al pie del cerro. Estaban en pleno centro y en una zona convulsionada.
Desde el mismo Poder Judicial, algunos fiscales abonaron la contravención y en informales charlas deslizaron que «no deja de ser una botella con alcohol y un trapo, no es un arma letal y tampoco existe la figura de portación ilegítima de cuchillo ni de bomba molotov». Y a decir verdad la observación tiene asidero.
De todas maneras a la lógica no le cierra que dos sujetos con una bomba molotov no tengan la intención de daño. Pero el evalúo policial de la zona dice todo lo contrario. Donde fueron detenidos ambos sujetos hay disputas de barras verdinegros y se reciben órdenes de una mujer, hija de un narco fallecido.
Pues bien, anoche en ese mismo territorio, uno de los detenidos con una bomba molotov recibió un disparo de arma de fuego en una de sus ingle. A los pocos minutos y según la Policía, en respuesta a ese ataque a Rodríguez Marcoletta, en la villa El Salvador un domicilio fue impactado por una bomba molotov y disparos de arma de fuego.
El herido dijo en el hospital Rawson que había sido víctima de un robo pero las líneas de investigación policial relacionan ambos episodios de violencia.
Sacar de circulación a estos sujetos de la sociedad solo depende del criterio y compromiso de quienes tienen la responsabilidad y control de la actividad delictual de la provincia. Ello será posible siempre que el «Abordaje Territorial» sea idóneo y competente.









