San Juan

Murió Pablo Schlogl, el amante de las montañas

Hay dolor en Calingasta por la desaparición física del único sanjuanino que escaló el Himalaya.

Haber conocido a Pablo fue un honor.  Siento aún el último abrazo y la invitación  a su lugar en el mundo. «Vení a visitarme, dale. Comemos algo y te llenás de la energía buena de las montañas» me dijo hace unos meses. Siempre fue flaco y fibroso pero se lo veía desmejorado ya que desde  hace un tiempo venía luchando contra un cáncer voraz, dio pelea y hoy cargó su mochila y se fue a conocer otras cascadas. 

Pablo Schlogl pudo cumplir el sueño de escalar el Sisha Pangma de 8012m de altura y rompió el ayuno argentino de escalar más de 8000m. Es lo que todo el mundo sabe de él y lo que hoy se publica. Pero era mucho más que eso. Tenía convicciones férreas, era tozudo y vehemente. Se alteraba con razón al ver tanta falta de ideas y tanta chatura. Emprendedor nato y uno de los impulsores en San Juan del turismo aventura, conocedor de todos los rincones y las mañas del río Los Patos. De mirada penetrante y fija, siempre a los ojos y exigiendo compromiso y respuesta. Afincado en Barreal con su emprendimiento, su presencia allí fue una invitación constante para que los mortales comunes de las capitales, supiéramos lo que es subirse a un gomón y jugar un rato en el río. Era un sanjuanino laburante y ya silencioso, que se quedó callado después de buscar mil respuestas a sus incontables iniciativas. Generoso y amiguero, abierto en charlas interminables.

Por eso duele tanto la partida de un hombre bueno y joven. Como dijo en su post Geraldo Moroso,  «Seguramente la vida se ve mejor desde arriba». Hasta siempre Pablito, mi respeto y eterna admiración.

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