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Lucia Vallejos, Coautora del informe de pruebas PISA de Argentinos por la Educación: “También para entender matemática no solamente se necesita la lógica, sino que también entender el contexto”.

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Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a encender las alarmas sobre el estado de la educación argentina. El dato más contundente aparece en Matemática: el 76% de los estudiantes de 15 años no alcanzó el nivel mínimo de desempeño.

En Lectura y Ciencias, en tanto, el porcentaje llegó al 59%. Para Lucía Vallejos, economista y analista de datos de Argentinos por la Educación y coautora del informe que analizó los resultados, el escenario muestra un deterioro que no puede ser explicado solamente por una coyuntura puntual.

En dialogo con ESTACION CLARIDAD, Vallejos señaló que “En el caso de Matemática es súper pronunciado y creo que es un desafío a encarar en estos próximos años”, sostuvo al analizar la evolución de los resultados.

Según explicó, el problema no aparece por primera vez en esta edición de PISA, sino que forma parte de una tendencia que se viene profundizando con el paso del tiempo.

El informe de Argentinos por la Educación señala que Argentina obtuvo 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias, con retrocesos respecto de la evaluación de 2022. En Matemática, apenas el 24% de los estudiantes logró alcanzar el nivel mínimo que PISA considera necesario, mientras que el 76% quedó por debajo de ese umbral.

Vallejos explicó que estar por debajo del nivel 2 de PISA no significa simplemente haber olvidado una fórmula o determinado contenido escolar. La evaluación busca determinar si los estudiantes pueden utilizar sus conocimientos para resolver situaciones nuevas, tanto dentro como fuera de la escuela.

“No es una prueba que simplemente pregunte si el estudiante recuerda un contenido”, explicó. Y agregó que las evaluaciones buscan determinar si el alumno puede “utilizar sus conocimientos y habilidades para resolver situaciones nuevas”.

En ese sentido, la especialista puso como ejemplo problemas vinculados con situaciones de la vida cotidiana. Un adolescente de 15 años debería poder interpretar información, utilizar el pensamiento lógico y resolver problemas concretos. Para Vallejos, el desafío no pasa únicamente por saber realizar una operación matemática compleja, sino por desarrollar herramientas que permitan tomar decisiones y resolver situaciones habituales.

 

“No es solamente algo de si sabemos derivar o integrar, por ejemplo, sino algo de cómo resolver lógicamente ciertos problemas de la vida cotidiana y para la toma de decisiones”, explicó.

Uno de los aspectos que más preocupa a la especialista es la evolución histórica de los resultados. Vallejos señaló que, desde las primeras ediciones de PISA, el porcentaje de estudiantes argentinos que no alcanza los conocimientos mínimos en Matemática muestra una tendencia ascendente.

El informe de Argentinos por la Educación confirma ese deterioro: el porcentaje de alumnos que alcanzaba al menos el nivel 2 pasó del 36% en 2006 y 2009 al 34% en 2012, 31% en 2018, 27% en 2022 y apenas 24% en 2025.

“Desde el año en que se crean las pruebas PISA en los 2000 hasta la actualidad, observamos que el crecimiento de este porcentaje de alumnos es estrictamente creciente”, señaló Vallejos durante la entrevista.

Para la economista, esta trayectoria obliga a discutir qué está ocurriendo específicamente con la enseñanza de Matemática. Mientras el deterioro también aparece en Lectura y Ciencias, considera que el retroceso matemático tiene una dimensión particularmente preocupante.

El diagnóstico también abre otro interrogante: si el problema está exclusivamente en los estudiantes o si también es necesario revisar las estrategias con las que se enseña la materia.

Vallejos reconoció que se trata de una pregunta que la propia organización viene analizando y anticipó que será objeto de futuras investigaciones.

“Realmente es algo que nosotros también nos hemos venido cuestionando de cómo es que se enseña Matemática, cómo es que se explica, por qué siempre es la materia que más dificultad trae”, sostuvo.

La especialista remarcó que Matemática históricamente aparece como una de las asignaturas que mayores dificultades genera entre los estudiantes. Por eso, Argentinos por la Educación buscará profundizar el análisis para identificar qué sucede dentro del proceso de enseñanza y cuáles pueden ser los puntos donde el sistema está fallando.

En contraste, Vallejos señaló que en Lectura existe un diagnóstico algo más desarrollado. Allí, explicó, las evaluaciones permiten observar un problema concreto de comprensión lectora: “Uno de cada dos chicos no entiende lo que lee”, señaló al referirse a resultados anteriores.

La relación entre ambas capacidades aparece como otro de los puntos centrales del debate. Resolver un problema matemático no implica únicamente realizar correctamente una operación: primero hay que comprender qué plantea el problema, identificar los datos relevantes y entender qué se está preguntando.

Vallejos reconoció que existe una relación entre ambas dimensiones.

“También para entender un problema no solamente se necesita la lógica, sino que también entender el contexto”, explicó. Y agregó que allí aparece primero la lectura, luego la interpretación y finalmente la utilización de la lógica matemática para encontrar una solución.

Ese planteo resulta especialmente relevante frente a un sistema educativo en el que las dificultades de comprensión lectora ya están documentadas y, al mismo tiempo, los resultados matemáticos muestran un deterioro sostenido.

Otro de los problemas señalados por Vallejos es la falta de información suficiente para conocer qué sucede durante la trayectoria educativa de cada estudiante.

La especialista advirtió que Argentina no cuenta con un sistema de información nominal consolidado que permita seguir de manera integral las trayectorias escolares. Esto dificulta conocer, entre otras cuestiones, cuánto incide el ausentismo en los resultados de aprendizaje.

“En Argentina no contamos con un sistema de información nominal consolidado que nos permita saber las trayectorias educativas de los chicos”, sostuvo.

Para la economista, la asistencia a clases tiene una relación directa con el aprendizaje, pero la falta de información pública completa impide dimensionar adecuadamente el fenómeno a nivel nacional.

El avance de la inteligencia artificial y el uso cada vez más extendido de teléfonos celulares en las aulas también forman parte de las preguntas que surgen frente al deterioro de los aprendizajes.

Sin embargo, Vallejos pidió cautela antes de establecer una relación directa entre tecnología y peores resultados educativos.

“Actualmente esta es una gran hipótesis que tenemos todos”, reconoció al referirse al impacto de la tecnología y los teléfonos en el aprendizaje.

La economista explicó que se trata de fenómenos relativamente nuevos y que todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que la inteligencia artificial o los celulares tengan un efecto negativo directo sobre los aprendizajes.

“La realidad es que actualmente no tenemos los suficientes datos o las suficientes investigaciones para declarar que haya un efecto, por ejemplo, negativo de parte de la inteligencia artificial o de los celulares en los aprendizajes”, afirmó.

Eso, aclaró, no significa que no exista un efecto. El desafío, según Vallejos, es generar información que permita pasar de las hipótesis a conclusiones sustentadas en evidencia.

Las pruebas PISA se realizan periódicamente y los próximos resultados permitirán comprobar si las tendencias actuales logran revertirse. Mientras tanto, el diagnóstico de 2025 deja una señal clara: Argentina tiene una proporción muy elevada de estudiantes que no alcanza los conocimientos mínimos, particularmente en Matemática.

La especialista consideró que el tema debe ingresar de manera prioritaria en la agenda educativa.

“Esperamos que algo pueda cambiar en estos próximos tres años”, señaló Vallejos, aunque advirtió que la tendencia de alumnos que no alcanzan los conocimientos básicos continúa creciendo.

 

Para Argentinos por la Educación, los resultados no deberían ser interpretados únicamente como una fotografía del sistema educativo, sino como una señal que obliga a tomar decisiones sostenidas. La organización sostiene que el desafío es mantener los esfuerzos realizados en alfabetización y sumar una estrategia específica para Matemática.

La discusión, en definitiva, excede la pregunta sobre cuánto saben los estudiantes. También obliga a preguntarse qué habilidades están desarrollando, cómo se enseñan los contenidos, cuánto impactan la asistencia y las trayectorias escolares, qué relación existe entre comprensión lectora y resolución matemática y cómo debe adaptarse la escuela frente a tecnologías que avanzan mucho más rápido que la evidencia disponible para medir sus efectos.

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