
Murió Leonor Rigau de Carrieri, figura clave del arte cuyano
Falleció Leonor Rigau de Carrieri a los 98 años, artista, docente e investigadora que dejó una huella profunda en el arte cuyano y nacional.
Con la muerte de Leonor Rigau, el arte argentino pierde a una de sus figuras más influyentes. La artista falleció este viernes a los 98 años, dejando un legado invaluable. Su trayectoria atravesó casi un siglo de historia cultural.
Desde sus inicios en los años ’40 hasta su consolidación internacional, esta enorme artista que nació en 1927 en San Luis y se radicó en los ’50 en San Juan se destacó por su trabajo con la luz, el color y nuevos materiales, dejando obras en espacios públicos y exposiciones en distintos países.
Madre, académica y pionera, Rigau fue profesora de la Universidad Nacional de Cuyo de Mendoza y profesora emérita de la UNSJ, donde ejerció la docencia y la investigación. También dedicó sus últimos años a escribir sus memorias, cerrando así una vida profundamente ligada a la cultura y la historia regional.
Tras su fallecimiento, su hijo Lucas Carrieri la despidió con un mensaje cargado de emoción, donde resaltó su personalidad y la huella imborrable que dejó tanto en el arte como en su entorno.
Carismática, inteligente, pionera, audaz. Querida, admirada o respetada, pero siempre dejando huella. Falleció hoy, a los 98 años, Leonor Rigau, o “la señora de Carrieri” o “la madre de…”. Tantas fueron sus facetas: sin banderas, tan visionaria como académica, tan carismática como intransigente.
Hablamos de casi un siglo de trayectoria en arte, que comienza en los ’40, tiempos de una Mendoza efervescente, con su prestigiosa academia conservadora y exigente, su Feria de las Américas, estudiantes con ojos en la Bauhaus y los ismos europeos. Allí llega una joven mujer, subestimada, desde San Luis, un pueblo entonces. Leonor: una belleza particular, un carácter amistoso y, sobre todo, un sorprendente talento. Así rompió las barreras y se convirtió en una más del grupo de artistas que hicieron historia: Carlos Alonso, Luis Quesada, Quino, César Janello, Colette Boccara y… Carrieri, el apuesto mendocino que volvía con gloria de París.
De ahí comienza una fascinante historia que vio hoy cerrar los ojos de su última testigo. Una historia que involucra todo Cuyo y se proyecta al mundo: nacimiento de talleres, universidades, instituciones, teatros, museos. Leonor Rigau es protagonista en cada paso.
Profesora emérita, investigadora, delegada del Fondo Nacional de las Artes, decana, primera directora del Museo Tornambé, jurado en diversos concursos argentinos, conferencista, rectora e investigadora del Conicet. Pero, sobre todo, Leonor fue una reconocida artista de vanguardia internacional, centrada en la investigación de técnicas con la luz, el color y nuevos materiales. Sus obras transitan desde la Máquina del Color, distinguida por el Centro de Iluminación Mazda de París en 1962, siguiendo con pinturas experimentales, serigrafía, arte en computadora y vitrofusión, que le valió el premio Sony de Tokio.
Su prolífica obra fue expuesta en México, Canadá, Alemania y en diversas provincias argentinas. El Centro Cultural Kirchner destacó su obra en diseño.
Sus obras públicas se aprecian en Banco San Juan, Subsecretaría de Trabajo, Hotel Provincial, ingreso del Museo Tornambé, Catedral de San Luis, Colegio Nacional Pringles, Parroquia de Angaco, entre otras.
Expuso una serie de instalaciones pictóricas comprometidas con problemáticas sociales contemporáneas, mostrando la transgresión, la mutilación o el llanto abierto del cuerpo humano y la naturaleza.
Amante de tertulias, no faltaron en su mesa sanjuanina visitas como su gran amigo Romero Brest, Kurchan, Roux, sumados a su camada universitaria mendocina de artistas ya consagrados. Sin embargo, en Buenos Aires, una invitación de Jorge Luis Borges a su casa le dejó una tarde de valor inolvidable.
Toda una trayectoria honrada por el Senado de la Nación Argentina y la UPDFS y UNSJ.
También pudo, gracias a su amada y tranquila San Juan, ser madre presente de cuatro hijos en un sólido matrimonio.
Dedicó sus últimos años a escribir un libro (en fase de elaboración) con sus valiosos recuerdos de una época que cierra con su fallecimiento.
Un impacto inmediato
La muerte de Leonor Rigau, a los 98 años, sacudió al mundo cultural en un día cargado de simbolismo: mientras se celebraba la apertura del primer bloque expositivo por los 90 años del Museo de Bellas Artes Franklin Rawson, se conoció la noticia que enluta al arte nacional.
En ese contexto, el director del museo, Emanuel Díaz Ruiz, expresó:»Un enorme agradecimiento del Museo Franklin Rawson para Leonor, una de las últimas artistas de su generación, que fue precursora de la enseñanza artística, que fue gestora, promotora, una figura indiscutible de la enseñanza y la producción artística en San Juan. Una Maestra de quienes le hemos sucedido en la línea de tiempo y de quienes seguimos concibiendo su obra como referente de una modernidad en la provincia».
Díaz Ruíz agregó: «Tanto ella como su esposo, José Carrieri, han sido sin duda figuras indiscutibles para la producción de nuestro San Juan, de nuestros artistas contemporáneos y seguirán siendo siempre referentes para la cultura de San Juan. Agradecimiento a ella, a su familia, por el legado a la cultura de San Juan.»









