
El hecho estalló en la mañana del martes 24 de septiembre. La locutora Claudia Vazquez estaba en medio de la conducción de su programa «Mañanitas de Bohemia» (Radio Bohemia de 9 a 13). De pronto irrumpe en el estudio el propietario del medio, Rodolfo Ridao y sin miramientos comenzó el episodio que trascendió y fue el hervidero de la tarde sanjuanina. El audio es evidente y no tiene vuelta atrás. Rodolfo grita, insulta y maltrata; está absolutamente fuera de control. Arroja las cosas de la conductora por todo el estudio. Claudia le pide que al menos la deje terminar el programa y entre llantos le pide tranquilidad.
Escuchá el audio:
Todo se expandió como reguero de pólvora, los celulares ardieron y los mensajes se pasaban como virus en sangre. Periodistas que ejercían una defensa verdadera y otros con ansias de figuración, como aprovechando la oportunidad para desplegar su ira contenida contra uno u otro. Testimonios del resto de los empleados de la radio que aseguran que Ridao no es una persona violenta. Contrapuntos ideológicos de propios y extraños mientras el protagonismo de lo esencial se fue diluyendo. Que Ridao se escapó y se fugó de San Juan, cientos de insultos en redes sociales de quienes desean hacer justicia por mano propia. Profesionales de las leyes que se solidarizan y ofrecen representar a uno y a otro. Ella lo denuncia en algunos medios y en la comisaría de la mujer y muestra fotos de su pecho arañado y magullones en los brazos, y él jura y perjura que nunca la tocó y que esos daños corporales son autoinfingidos e invita a ver el primer video que ella graba en el diario DSJ19 donde apenas ocurrido el episodio, no se observa daño alguno en su cuerpo. Ella sigue su trajín vespertino sin siquiera almorzar, haciendo los trámites de rigor en la Central de Policía para ser revisada por el médico legista. Él asegura que a pesar de la gravedad del asunto, se libró de alguien que era problemática y que se tomaba atribuciones en la empresa que no correspondían, que estaba todo preparado por ella para grabar y escracharlo. Evidentemente la relación entre ambos terminó envenenándolos a ellos y a su entorno. Nadie llega a ésta situación de un dia para el otro y sin una concesión de favores.
La tarde se hizo noche y el grave hecho, se convirtió inexorablemente en un motivo de charla de grupo de wsp, de café, con agregados (diminutivos y aumentativos) comunes en los que quieren saber más que los propios protagonistas. Eso pasa con nosotros siempre, podemos ser muy dañinos con nuestra imprudencia, con juicios anticipados, con ofensas y etiquetas, si decís algo que no sea un extremo parcial sos machirulo, y si tu relato no coincide con lo impuesto por la idea general, estás defendiendo a un violento. Lo cierto es que lo que pasó, pasó. La agresión es indiscutible y siempre injustificada. No se trata así a una mujer nunca, por causa ni situación alguna. No se debe tratar así a nadie.La grabación del griterío, de la ofensa y de la violencia la escuchó todo San Juan y seguramente hoy poblará los noticieros porteños que explotarán el tema largamente.
Ahora un juez deberá desentrañar en éste caso una madeja llena de nudos que se ataron a lo largo de años. El tiempo de la justicia quizás convierta lo ocurrido hoy en una anécdota (de conversaciones trasnochadas) , como «la puteada del Ridao a la Claudia en la Bohemia, una mañana de septiembre en pleno programa».
Ojalá que no. Ojalá la justicia diga lo suyo antes que los de afuera emitan un juicio anticipado. Aunque ya será tarde como siempre.









