San Juan

Novedades en el Acueductogate: Sigue la Jueza Mónica Lucero y aparece Cristian Andino como responsable en los comienzos de la obra

San Juan asiste hoy a una de las piruetas judiciales más cínicas de su historia reciente. Mientras los sanjuaninos siguen esperando el agua potable prometida, los tribunales se han convertido en el escenario de un desesperado "Plan de Blindaje" para cuidar las espaldas de Sergio Uñac y su proyección nacional.

El reciente intento de los exdirectores de OSSE, Sergio Ruiz y Guillermo Sirerol, de recusar a la Jueza de Garantías Mónica Lucero, no fue un acto de defensa, sino una maniobra de dilación. El rechazo del Juez Eduardo Raed desnudó la desesperación de quienes hoy se ven acorralados por las pruebas. Ruiz y Sirerol, los mismos que hoy intentan embarrar la cancha judicial, fueron piezas clave en la ejecución de una obra que recibió millones y entregó sospechas. Fue un cachetazo de realidad. Les recordó que ni siquiera son parte formal todavía, desnudando que están «aterrados antes de ser llamados». Esta movida no fue una defensa jurídica; fue una orden política para cuidar las espaldas de un proyecto nacional que no puede permitirse el escándalo de malversación de varios millones de dólares en su currículum.

El comienzo de todo 

Es importante incluir en la cadena de responsabilidades, al «Eslabón Perdido»: Cristian Andino y su pecado original porque la responsabilidad no empieza con Ruiz. La memoria técnica nos lleva al Expediente OSSE N° 435.912. Bajo ese número, y con la firma de Cristian Andino como Presidente de OSSE el 10 de marzo de 2015, se parió la estructura administrativa del engaño.

Fue Andino quien firmó las dos primeras licitaciones críticas: la de acero inoxidable y, sobre todo, la de cañerías de la empresa Krah representada por el extinto Gutavo Monti, pariente de Sergio Uñac.  El actual Diputado Nacional no puede alegar ignorancia; él fue quien validó los pliegos que permitieron enterrar basura a precio de oro.

La cadena de mandos: De Andino a Ibarra
Esta no fue una falla de un solo hombre, sino una política de Estado para el beneficio de unos pocos. La línea de responsabilidad une a todos los que ocuparon el sillón de OSSE mientras los dólares de Kuwait fluían:

Cristian Andino (2011-2015: El «padre» de la criatura. Bajo su gestión se hicieron las dos primeras licitaciones en 2015 (Exp. 435.912). Él diseñó el pliego de los caños de polietileno que hoy Bureau Veritas dice que no sirven.

2.Sergio Ruiz (2015-2019: El hombre de la «transición» y la ejecución pesada. Le tocó el grueso de la obra civil y el inicio de la colocación de los materiales que hoy son cuestionados. Es uno de los que intentó recusar a la jueza la semana pasada.

3.Guillermo Sirerol (2020-2022: Durante su gestión explotó el informe técnico de IMJ (junio 2020) que advertía sobre las fallas en las soldaduras. Bajo su mando se decidió seguir adelante y se «cajoneó» la advertencia. También intentó recusar a la jueza.

4.Juan Carlos Caparrós (2022-2023: Fue presidente de OSSE en el último tramo fuerte de la gestión Uñac. Estuvo a cargo cuando la obra ya presentaba retrasos significativos y los dólares de Kuwait seguían fluyendo sin resultados a la vista.

5.Mauricio Ibarra (2023 – fines de gestión Uñac): Su paso fue breve pero ruidoso, el gremio de los trabajadores de Obras Sanitarias lo denunció por convertir a la empresa en un «aguantadero» de ingresos políticos masivos mientras la megaobra del acueducto estaba prácticamente paralizada y bajo sospecha.

El que tampoco puede zafar de responsabilidades es el entonces «superministro» de Obras Públicas Julio Ortiz Andino, quien dio el visto bueno a las modificaciones del proyecto y el que debía auditar la calidad de los materiales. Además, bajo su órbita ministerial se recibió el informe lapidario de 2020 sobre las soldaduras defectuosas. Como cabeza del área, Ortiz Andino tenía el deber de frenar la obra, ejecutar las garantías y proteger el patrimonio de los sanjuaninos. En lugar de eso, permitió que la «posta» de presidentes de OSSE siguiera certificando una obra que hoy es un monumento al fraude. Tuvo a su cargo el manejo de los fondos porque fue el nexo político para los desembolsos internacionales. Su firma o su silencio fueron el pasaporte para que los dólares se gastaran en caños que hoy son, según las pericias, chatarra tóxica enterrada.

Todos ellos fueron los «custodios» de un proyecto que consumió el esfuerzo de los sanjuaninos, sin dejar un solo litro de agua apta para el consumo.

Los hechos son sagrados: la estafa del acueducto une a Gioja y Uñac en una misma línea de responsabilidad histórica.

La Justicia les acaba de cerrar la puerta de la impunidad en la cara. San Juan ya no espera solo el agua; ahora espera que, por una vez, la cadena de responsabilidades llegue hasta el final y los «tapaditos» paguen por el daño al patrimonio de todos los sanjuaninos.

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