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Daniela Lopez (Madre de Elías Pezé): “Siempre estuvimos esperando un llamado, un gesto, algo de la familia Gioja. Pero pasa el tiempo y quedamos totalmente solos.”

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A ocho meses del inicio formal de la investigación penal, la causa por el violento choque ocurrido el 6 de julio pasado en Capital vuelve al centro de la escena. Esta vez, no por un avance judicial, sino por la voz que hasta ahora había permanecido en silencio: la de Daniela López, madre de Elías Pezé, el joven que resultó gravemente herido tras el impacto protagonizado por Fabricio Gioja.

El caso tomó trascendencia pública desde el primer momento por el perfil del imputado, nieto del exgobernador José Luis Gioja. En febrero, el juez de Garantías Federico Rodríguez lo imputó por lesiones culposas graves y otorgó a la Fiscalía, a cargo de Sebastián Gómez, un plazo de ocho meses para la investigación penal preparatoria. Ese plazo vence en octubre. Mientras tanto, el acusado permanece en libertad y debe presentarse una vez al mes en la Comisaría Quinta.

“Hablo desde el dolor, no desde el odio”, dijo Daniela Lopez, quien decidió romper el silencio en dialogo con ESTACION CLARIDAD; después de concentrarse durante meses exclusivamente en la recuperación de su hijo. “Yo me aboqué a mi hijo, a Elías, a atenderlo, a que se recuperara, acompañarlo en todo el proceso”, explicó.

Segun Lopez, el impacto fue devastador. Elías Pezé sufrió traumatismo encefalocraneano con contusión hemorrágica, fractura de cráneo y órbita ocular, múltiples fracturas faciales y traumatismo de tórax con hemorragia interna. Fue intervenido de urgencia y permaneció bajo coma farmacológico.

Hoy, si bien puede caminar y hablar, las secuelas son profundas. “Todos pueden decir ‘está hermoso, camina, está bien’, pero él tiene un problema cognitivo”, señaló su madre. Según relató, los médicos le explicaron que hubo muerte neuronal y que la recuperación demandará al menos un año. “Yo le prometí cuando estaba entre la vida y la muerte que lo iba a acompañar hasta que pudiera valerse por sí mismo.”

Durante la entrevista, Daniela Lopez narró que Elías trabajaba en el área de urgencia pediátrica del Hospital Rawson. Hoy no puede ejercer. Se encuentra con licencia médica y será sometido a una junta médica. “El problema es cognitivo”, insistió Daniela. “No es asistencia permanente total, porque puede caminar, comer, hablar. Pero no puede hacer su vida normal.”

La madre también describió el impacto económico. Los gastos médicos, tratamientos psiquiátricos y consultas con especialistas —incluido un cirujano estético por las secuelas en el rostro— se acumulan. “Los gastos son impresionantes. Yo prácticamente perdí mi trabajo porque me tuve que abocar a él.”

A eso se suma el desgaste emocional. “Yo tengo ataques de pánico, mi hijo también, y mis otros hijos. Nadie se puede imaginar el lugar en el que hemos estado y seguimos estando.”

Uno de los puntos más sensibles del testimonio es la falta de un acercamiento extrajudicial. “Siempre esperando de la otra parte un llamado, un gesto, algo: ‘¿En qué podemos ayudarte? Lo sentimos’. Pero pasa el tiempo y quedamos totalmente solos.”

Daniela aseguró que la aseguradora no está cubriendo los gastos, presuntamente por la presencia de alcohol en sangre del conductor al momento del siniestro. “No quieren cubrirlo, entonces hay que demandar al seguro. Todo se va a un juicio porque nadie se hace cargo de nada.”

También cuestionó que la camioneta involucrada estuviera a nombre de una sociedad anónima vinculada a la familia del imputado. “Las personas de bien tienen las cosas a su nombre, no a nombre de terceros”, afirmó.

Consultada sobre si hubiese preferido una mediación, fue clara: “Creo que hubiésemos preferido algo así, y no tener esto por años. Uno se termina enfermando con estas cosas.”

La primera audiencia fue el 2 de febrero y desde allí corren los ocho meses de investigación. Daniela cuestiona la extensión del plazo: “¿Para qué tanto tiempo si las pruebas son obvias?”

Mientras la causa avanza lentamente en tribunales, la vida cotidiana de la familia transcurre entre hospitales, terapias y trámites judiciales. “Él tiene que ir a firmar una vez por mes. Yo estoy en el hospital todas las semanas.”

La dimensión técnica del expediente seguirá su curso en los tribunales. Pero detrás del expediente, hay una familia que —según palabras de la propia Daniela— no reclama desde el rencor sino desde la necesidad: “Yo hablo desde el dolor de una madre. Lo único que pido es justicia y que alguien se haga cargo.”

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