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Caminata con Alma y Vida desde Usuahia a Alaska

Un venezolano ex marine de los EEUU tiene paso por San Juan y camina desde enero para una hazaña mundial. El frío y el tapón de Darién, los obstáculos más desafiantes.

Víctor Revilla está convencido que lo va a lograr y aunque en su caminata tuvo que enfrentarse a una hipotermia, nada lo detiene. Tiene 45 años y dialogó en exclusiva con Estación Claridad. En su objetivo por ser el primer hispano en llegar caminando a Alaska con solo un carrito de tres ruedas y apenas lo necesario para sobrevivir, el aventurero comenzó su travesía el 10 de enero desde Ezeiza. Allí lo dejó un avión proveniente de New York donde actualmente reside y desde allí todo fue a pie.

“Mi principal motor es mi mente, mi principal motivador mi padre y en adelante yo y el mundo por recorrer” dice Víctor al reportero de exteriores de la radio sanjuanina.

Este lunes y tras llegar desde Mendoza, el hombre tomaba café en una estación de servicio de ruta 40 sur y calle 6. Allí pasó la noche del domingo para recobrar fuerzas y continuar. No es casado ni tiene hijos y solo lo espera Alaska donde pretende llegar en dos años. Quien se entera de su historia le invita a sentarse y compartir un café para escucharlo y contagiarse de semejante espíritu.

Robusto, 1,75 metros de altura, moreno, tatuado entero y con abrigo profesional, Víctor habla 4 idiomas (español, japonés, portugués e inglés) participó recientemente como marine de los EE.UU de los conflictos armados en Irak y Afganistán. Revilla en este sentido celebra que el presidente gringo Donald Trump haya desplazado de su tierra al peor tirano que haya tenido el suelo que Víctor recorre, Nicolás Maduro. “Venezuela libre” dejó saber en la entrevista.

Atravesar el continente desde Ushuaia, la ciudad más austral del mundo, hasta Alaska, significa recorrer la legendaria Ruta Panamericana. Esto para representa para el venezolano la travesía terrestre más larga del mundo con una distancia aproximada de 30.000 kilómetros y que abarca decenas de países, climas extremos y diversas culturas.

Las implicancias de la travesía presentan desafíos por el cambio climático extremo. Es que se pasa del clima subpolar y frío extremo del “fin del mundo” en Tierra del Fuego, cruzando por desiertos, selvas tropicales y cordilleras, hasta llegar a la tundra y el frío polar de Alaska.

“En Chile creí que no avanzaba más porque creí que la vida se me terminaba” relata el chamo. Una hipotermia casi lo detiene para siempre pero su experiencia en la guerra le permite activar mecanismos de supervivencia que afortunadamente lo levantaron y permitieron seguir. Sufrió pinchaduras, durmió bajo puentes y alcantarillas y a cada paso aparece la solidaridad con algún gesto que empuja director a Alaska.

Aunque la ruta Panamericana es la red de carreteras que conecta a gran parte de América, hay un obstáculo. Se trata del Tapón de Darién: la ruta no está completamente unida por tierra. Existe un tramo de unos 130 kilómetros entre Panamá y Colombia cubierto por selva y pantanos impenetrables, lo que obliga a los viajeros a enviar sus vehículos en barco o avión para continuar.

Pero Víctor hace unos 10 años que pensó el viaje y a lo largo de ese viaje imaginario lo planificó hasta esta etapa de ejecución.

El hombre tiene redes sociales y en Instagram se lo puede ver como “rutaalaska26”. Allí deja saber que, mentalmente, está en el lugar perfecto…

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