
Bolivia tiene presidenta
En una sesión extraordinaria que no reunió quórum, la senadora opositora Jeanine Añez asumió en forma interina. La flamante mandataria justificó su sorpresiva decisión en la necesidad de pacificar el país. Prometió a convocar a elecciones lo más pronto posible.
La Paz (EFE, AP y ANSA) – Pese a que la sesión extraordinaria convocada por el Parlamento para empezar a cubrir el vacío de poder en Bolivia no contó con el quórum necesario debido a la ausencia de los legisladores del oficialista Movimiento Al Socialismo, donde son mayoría, la senadora opositora Jeanine Añez sorprendió a todos al autoproclamarse presidenta interina del país.
Cuando parecía que naufragaba el primer intento por salir de la crisis por una vía constitucional tras la renuncia presentada el domingo por Evo Morales, esta dirigente del partido Unidad Democrática asumió «de inmediato» la Jefatura de Estado en un trámite exprés que justificó en la necesidad de «pacificar» al país pero que podría incrementar las tensiones porque diversos juristas advirtieron que no se respetaron los procedimientos.
«Se materializa la ausencia definitiva por el abandono del territorio nacional por parte del presidente y el vice, lo que obliga a aplicar la sucesión presidencial», explicó la flamante mandataria, quien era presidenta segunda de la Cámara Alta. Cabe aclarar que quienes la precedían en la línea de sucesión, los titulares del Senado, Adriana Salvatierra, y de Diputados, Víctor Borda, dimitieron a sus bancas.
«No es necesario el quórum para aceptar la renuncia de Evo Morales y Alvaro García Linera -cerró cualquier discusión-. El país vive momentos dramáticos y todos los parlamentarios tenemos la obligación de dar certezas».
A LAS URNAS
«Queremos convocar a elecciones lo más pronto posible» (la Constitución pone como plazo 90 días), resaltó Añez quien, ya en funciones, ingresó al viejo Palacio de Gobierno con una Biblia en la mano, aunque nadie le tomó juramento.
Una vez en la sede del Ejecutivo, pidió un minuto de silencio para los muertos durante las movilizaciones «antifraude» y llamó a las Fuerzas Armadas a ayudar a restablecer la calma.
«Bolivia quiere vivir en paz. Sí se pudo, sí se pudo», exclamó antes de ser vitoreada por sus partidarios. Poco después, se escucharon bocinazos y petardos en La Paz. En ese clima de euforia, el líder de las protestas que terminaron acorralando a Morales, Luis Fernando Camacho, anunció la suspensión del paro cívico y las manifestaciones en Santa Cruz.
«Felicito a la nueva Presidenta Constitucional. Nuestro país consolida con su posesión, su vocación democrática y la valentía de una gesta popular legítima, pacífica y heroica. Todo éxito en el desafío que afronta. Viva la Patria!!!!!», festejó Carlos Mesa, el candidato que salió segundo en las últimas elecciones que desataron la revuelta popular.
«GOLPE CONSUMADO»
Un escenario diametralmente distinto se observaba a unas cuadras de esos festejos, ya que los seguidores de Evo rechazaron la asunción de Añez. Legisladores oficiales argumentaron su ausencia en el recinto en que pidieron garantías de seguridad que no les concedieron.
Según el diputado Juan Cala, la sesión fue ilegal porque «el primer paso es recomponer las directivas de las cámaras ante las renuncias». Y añadió que sólo el 20 por ciento de los 119 legisladores del MAS pudieron llegar a La Paz.
Desde México, Morales escribió un tuit denunciando que «el golpe se ha consumado’ ‘.
Las movilizaciones continuaron en La Paz, donde aviones militares ocasionalmente sobrevolaban la ciudad realizando patrullajes. De hecho, la ciudad parecía sitiada, cono militares en cada esquina.









