Falabella ya había iniciado un proceso de achique hace un año, cuando el cambio gobierno era casi un hecho tras el resultado de las PASO. En septiembre de 2019, la empresa despidió a 250 empleados, lo que significaba un ajuste de 4% de su plantilla de trabajadores en el país. Antes había cerrado uno de los locales emblemáticos de la marca, ubicado en calle Florida al 600.

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Las ventas de la compañía en el país vienen en caída desde hace dos años. Ya en 2019, desde la casa matriz en Santiago de Chile se había ordenado no girar fondos para los negocios en Argentina. De esta manera, la compañía busca desprenderse de los locales de Falabella y Sodimac, pero también de la cartera de CMR, la tarjeta financiera del grupo, que en Argentina cuenta con unos 300.000 clientes.

Desde julio la compañía decidió acelerar con la venta de las operaciones en nuestro país y espera poder concretarla en las próximas semanas. «En estos días se van a evaluar algunas ofertas. Es un momento en el que no sobran compradores», explicaron desde la compañía.

La devaluación, el cepo y las malas expectativas de la economía argentina, y en especial las del consumo que no parece reactivarse, son las causas de los malos números de Falabella en la Argentina. Sin embargo, la compañía ha sufrido la pandemia también en el resto de la región y en su propia tierra. Si bien la empresa logró multiplicar sus ventas a través de internet, esto no logró compensar los negocios que se perdieron por mantener los locales cerrados. Así, entre enero y junio de este año, el holding perdió por u$s136 millones. Esta es la primera vez que la firma presenta números rojos en un primer semestre desde que se abrió a la bolsa en 2009.