
¨Sanjuaninas y sanjuaninos¨ esa ridícula impostura idiomática
Se me ocurre pensar que lo hacen para aparentar inclusión, o para integrar el maravilloso mundo del Progresismo. Bien puedo pensar incluso, que es cumplir al menos con algunas obligaciones de lo que el funcionariado debe decir para pertenecer al escalón superior en cualquier escenario, reportaje o coloquio al que se los invite. Evidentemente hablar mal está de moda entre los mandantes, y lo han decidido no hace mucho, ya que así no les enseñaron en el colegio, ni en la Universidad cuando se formaron como profesionales.
¨Sanjuaninas y sanjuaninos, ciudadanas y ciudadanos, alumnas y alumnos, argentinos y argentinas, todas y todos¨ y así hasta el hartazgo escuchamos de boca de funcionarios, educadores, actores, periodistas, políticos este rebuscado e inútil desdoblamiento del lenguaje. Es además innecesario desde el punto de vista lingüístico, pero es obligatorio para librarse de la condena feminista o tal vez lograr la semejanza de un saber inexistente. ¨En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos, por ejemplo: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.¨ Así lo explica la RAE al abordar la moda del desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en las formas femenina y masculina, decisión que se toma de manera extralingüística, para destruir el medio con el que nos comunicamos. La economía del lenguaje existe y se pondera justamente porque nos permite lograr la comprensión de la idea que se intenta transmitir sin escollos ni redundancias que entorpezcan el mensaje.
¨Miembros y miembras, compañeros y compañeras, alumnos y alumnas, concejalas y concejales, invitados e invitadas…”. La Real Academia Española insiste en que el uso constante del masculino y el femenino origina dificultades sintácticas y de concordancia. Además, la redacción y la lectura se vuelve demasiado artificiosa, por lo que intuyo que su uso en determinadas áreas (en especial política y educación), se realiza con toda la intención de no dejar ningún mensaje plenamente claro. Pero más allá de todos los argumentos del ¨deber ser¨no puedo ocultar mi desilusión al verlos tan obedientes, en ocasiones tan brutos y en la mayoría de las veces tan mal intencionados.









