
La semana pasada circuló una información que prometía ser esclarecedora a los fines de la real utilidad de los caños adquiridos para la obra del acueducto Gran Tulum.
En el informe periodístico se afirmaba que «se contrató a la consultora Interacción, a quienes se les enviaron muestras de caños de distintos tramos de los ramales» decía la noticia y en su crónica se despachaba anoticiando que «finalmente se supo el contenido de este primer informe encargado por OSSE. La consultora certificó a través de Bureau Veritas que los caños aplican para desagües pluviales y cloacales. Las tuberías con esta calificación no son aptos para soportar presión, como los caños de agua potable y generalmente están fabricados con insumos no aptos para el consumo humano, debido a que migran partículas que son tóxicas para las personas».

Tras la noticia la Justicia salió a decir en conferencia de prensa que esa novedad nunca les había llegado formalmente y el Gobierno tampoco salió a ratificarlo. Ante ello, la consultora mendocina salió a aclarar en un comunicado que no tuvo participación en ese análisis. Además especifica que la firma «nunca recibió ningún tipo de asesoramiento específico para evaluar si el material de las cañerías es apto para el transporte de agua potable».
En la comunicación oficial de «Interacción» (disponible en la web de la consultora www.interaccionconsultora.com) se deja claro además que no existe informe ni opinión técnica emitida por la firma y que cualquier conclusión es ajena a la misma.









