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El Senasa actúa cada vez de peor modo: A pesar de que el primer análisis fue fallido y el segundo salió negativo, ahora obliga a la avícola correntina a destruir miles de huevos

Las imágenes, en un país con hambre, son estremecedoras. Las filmaron los dueños y empleados de la Avícola Santa Ana, de Corrientes, donde el Senasa está protagonizando un verdadero papelón que poner en tela de juicio toda la lucha sanitaria para contener la Influenza Aviar en el país. El organismo, a pesar de que casi manda a sacrificar un plantel de 200 mil gallinas ponedoras sin tener pruebas suficientes de que estaban enfermas, ahora mandó destruir varias cientos de miles de huevos.

El primer operativo ordenado por Senasa implicó enterrar 360 mil unidades, pero los próximos días habrá que hacer lo mismo, porque la capacidad de almacenamiento de la planta avícola está saturada. Desde el 4 de abril pasado que la Avícola Santa Ana está virtualmente intervenida. Ese día, un veterinario del Senasa supuestamente tomó muestras que luego dieron positivas, pero la empresa recurrió a la justicia denunciando que ese testeo jamás se realizó. Por eso se ordenó una segunda prueba, que tal como anticipó Bichos de Campo anoche salió “negativa”.

Esto permitió que las 200 mil gallinas que debían ser sacrficiadas por orden del Senasa salvaran su pellejo. Pero no sucedió lo mismo con los huevos que pusieron durante todos estos días de idas y vueltas. Cuando Daniel Enciso, el director de la avícola avisó al Senasa que se estaba ocupando toda la capacidad para almacenar las producción (unas 15 mil docenas), el Senasa no le dio más alternativa que la destrucción, que se comenzó a producir a pesar de que no habría presencia de Gripe Aviar en esa planta.

“El Senasa mantiene el bloque y nos obliga a destruir 360 mil unidades de huevo, un huevo que son aptos para consumo, que no implican nigún riesgo y que incluiso nosotros propusimos donar”, dice el video que muestra el doloroso momento en que se arrojan los maples llenos de huevos a una fosa que ordenó cavar Senasa en la planta.

Bichos de Campo se compunicó con Enciso, que lamentó la situación pero dijo que no le quedaba más remedio, pues no le quedaba otras que cumplir con la orden del organismo sanitario. Después del papelón de una primera muestra positiva que no habría existido (lo que debe ser explicado, porque en el laboratorio de Martínez hubo negligencias o bien equivocaron la muestra con otro brote no identificada por ahora), la justicia federal ordenó hacer una segudó análisis que salió negativo. Pero Senasa, pese a aceptar este resultado, no dio explicaciones y decidió mantener la empresa bajo “interdicción”. Esto es, no puede sacar producción y por eso se acumulas los huevos y la carne de las ponedoras que salen de producción, y que suelen exportarse a China.

“Nosotros tenemos un depósito muy reducido porque en 24 o 48 horas distribuimos nuestra producción en mercados de cercanía. Como estamos interdictados por Senasa desde el jueves de semana santa, la producción se va acumulando y no tengo lugar. Charlo con ellos y me dicen que hay que destruir. Por eos mando una nota y ellos me dicen que van a mandar un funcionario para fijar el lugar para destruir los huevos. Pero el funcionario nunca viene”, relató el directivo de la planta.

Frente a esta situación, contó que “tratamos de apilar más cajones, pero se rompe, el huevo se pudre. Nos acorralan con esta situación que es súper dolorosa. Por eso procedemos a hacer lo que nos indicaron, que es hacer una fosa y tirar los huevos. Hoy hicimos lugar en el depósito, pero mañana volveremos a tener el mismo problema hasta que nos saquen la interdicción y podamos volver a vender ese alimento”, completó Enciso.

La interdicción no tiene fecha de finalización, pero suele considerarse que los síntomas clínicos de la enfermedad avícola puede llegar a expresarse hasta 14 días después de los análisis. Si el primero -que según la empresa jamás se realizó y según Senasa di positivo- se realizó el 4 de abril, por lo que el martes 18 deberían estar cerca de finalizar los plazos.

Pero todo puede extenderse, porque sin dar el brazo a torcer Senasa mandó  a hacer una tarcera muestra, que se tomaría recién el martes. Enciso está confiado que volverá a dar negativo aunque habla de mala praxis de la Dirección Nacional de Sanidad Animal, a cargo de Ximena Melón. “A nivel local Senasa tiene profesionales excelentes con los que trabajamos de muy buena manera”, aclaró.

No es el desempeño del veterinario que actúo en la primera toma de muestra, ni la labor del laboratorio de Martínez que puede haber llegado a confundir muestras, lo único que Senasa debería explicar: ahora también se sabe que la Avícola Santa Ana no está ubicada dentro del radio de 10 kilómetros alrededor del primer caso de gripe aviar registrado en Corrientes, en aves de traspatio, sino a más de 20 kilómetros de distancia de ese lugar. Por lo tanto, no debería haber sido sometida a controles adicionales.

Por lo pronto, el diputado y ex ministro de Agricultura, Ricardo Buryaile, anticipó que citará a las autoridades del Senasa a la Comisión de Agricultura para que den explicaciones sobre este episodio y sobre el manejo de la crisis sanitaria. No es lo único tampoco que deberían preguntar los diputados: el servicio sanitario ya ha ordenado el sacrificio de más de 1,5 millones de aves comerciales, y todavía no se sabe cómo indemnizará a las empresas afectadas, que incluso -en el caso de Río Negro- han comenzado a tener problemas para el pago de los salarios.

Sergio Massa, el ministro de Economía, brindó una conferencia de prensa ni bien se supo del primer foco de la enfermedad en el país, prometiendo que la emergencia sanitaria iba a contamplar una serie de indemnizaciones. Pero de las mismas todavía no se conoce nada.

 

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