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ÚLTIMO MOMENTO: China será la primera en tener la vacuna contra el COVID-19

El virólogo Florian Krammer, del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, muestra que la respuesta inmune al nuevo coronavirus es adecuada y probablemente duradera.

Florian Krammer recuerda que hasta que llegó la pandemia del coronavirus él se enfrentaba a un enemigo mucho más peligroso y complicado. Se trata de un virus capaz de infectar a un tercio de la población mundial y que cada año cambia tanto su composición que hay que hacer una vacuna nueva. Incluso con esa inmunización el patógeno mata a unas 650.000 personas al año. Es la gripe en sus dos variantes: estacional y pandémica.

Incluso con un virus como este la financiación es limitada, en parte porque los humanos tenemos mala memoria y respondemos a estímulos urgentes, opina Krammer, virólogo de la Escuela de Medicina del Hospital Monte Sinaí, en Nueva York. La última pandemia de gripe H1N1 surgió en 2009 y resultó ser mucho menos patogénica de lo esperado. Al igual que Krammer —austriaco nacido en 1982— buena parte de los científicos jóvenes que investigaron aquel virus no habían nacido cuando sucedió la anterior pandemia, en 1968. Y solo ha habido otras dos grandes pandemias de gripe este siglo: la de 1957 —que mató a un millón de personas— y la de 1918, que aniquiló a 50 millones.

Desde hace meses el laboratorio de Krammer se ha centrado en estudiar el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Su equipo ha realizado varios estudios que han despejado las dudas sobre si la gente que pasa la enfermedad genera inmunidad. Una de sus contribuciones más recientes e importantes, publicada en Cell junto al equipo de Shane Crotty, experto en vacunas del Instituto de Inmunología, en California, analiza al detalle la respuesta inmune de 20 personas que superaron la infección. El resumen de Krammer es claro: “No parece que haya nada defectuoso en nuestra respuesta inmune al virus; hay muchas razones para ser optimista”.

Pregunta. ¿La gente que ha pasado la enfermedad es inmune al virus?

Respuesta. Sobre esto tenemos dos clases de pruebas. Hasta ahora sabíamos que hay cuatro tipos de coronavirus humanos que producen catarro. Si te infectas, desarrollas anticuerpos neutralizantes. La inmunidad no te dura toda la vida, pero si te infectas de nuevo los síntomas serán mucho más leves o incluso no tendrás. En 2003 apareció un nuevo coronavirus mucho más letal que lo anteriores, el SARS. De él sabemos que los infectados desarrollaron anticuerpos y que estos duraron bastante tiempo [hasta 13 años].

P. ¿Y qué han visto sobre el nuevo virus?

R. Vemos que todos los infectados generan anticuerpos. Aquí hemos analizado a 25.000 donantes de sangre para obtener plasma y usarlo para tratar a pacientes. Los datos de los primeros 1.400 muestran que el 99,5% de los infectados con PCR positiva tiene anticuerpos. No creo que esa proporción cambie mucho cuando tengamos los 25.000 analizados. Si sufres una covid grave desarrollas unos títulos [niveles] de anticuerpos muy altos enseguida. La gente con infecciones leves o asintomáticas tarda algo más de tiempo. Cuantos más anticuerpos generas, más capacidad tienes de neutralizar al virus; y nosotros estamos viendo niveles de anticuerpos muy altos entre los donantes, todos con enfermedad leve. Aún no hemos probado si estos anticuerpos y los linfocitos T protegen del virus, pero lo razonable es pensar que sí basados en lo que sabemos de otros coronavirus. Estamos haciendo muchos análisis para ver si ha habido reinfecciones. No hemos visto ni una por ahora. Además queremos entender qué título de anticuerpos tiene que generar una persona para estar inmunizada.

P. ¿Hay protección más allá de los anticuerpos?

R. Sí. Hemos visto en un grupo más reducido de pacientes que desarrollan linfocitos T capaces de matar a las células infectadas. También desarrollan una buena cantidad de células T CD4 que son claves para producir anticuerpos. Es una respuesta inmune fuerte. Son buenas noticias tanto para la gente que ha pasado la enfermedad como para la vacuna. Es muy probable que esta misma respuesta inmune suceda cuando nos vacunemos.

P. ¿Hay gente que tiene más inmunidad gracias a los coronavirus del catarro?

R. El SARS-CoV-2 tiene un genoma enorme en comparación con otros virus de ARN. Gracias a esto fabrica muchas proteínas. Algunas de ellas son epítopos conservados [fragmentos de la proteína que son reconocidos por nuestro sistema inmune]. Puede que los coronavirus del catarro hayan provocado la producción de linfocitos que pueden ayudar a montar una respuesta inmune más rápida y efectiva si te infectas con este nuevo coronavirus. En el estudio en Cell, en torno al 60% de los casos analizados tenía células inmunes de este tipo. Todos nosotros hemos estado expuestos a los coronavirus del catarro, especialmente la gente mayor. Si tienes 70 años probablemente te hayas infectado con coronavirus muchas más veces que si tienes 20. Es posible que estas células inmunitarias ofrezcan algo de protección, pero no sabemos cómo de fuerte es esa respuesta. Por lo que vemos en los pacientes, no parece que este efecto sea muy grande.

P. ¿El coronavirus bloquea la reacción inicial del sistema inmune?

R. Tus células pueden detectar una invasión de un agente externo a través de señales moleculares, como por ejemplo la presencia de cadenas dobles de ADN, e iniciar una respuesta inmune inespecífica [que destruye cualquier elemento extraño sea cual sea]. Normalmente los virus combaten esta primera respuesta inmune, intentan apagarla. Sabemos que esta primera respuesta suele ser más fuerte en niños que en adultos. Puede que en niños y jóvenes funcione muy bien y eliminen al virus, mientras que personas más mayores no lo consigan porque su sistema inmune está más envejecido. Es posible que el virus se replique más fácilmente en personas mayores, que estas tengan una carga viral mucho más alta y que esto genere una respuesta inmune primaria demasiado fuerte que sea contraproducente, que les haga daño.

El virólogo austriaco Florian Krammer.
El virólogo austriaco Florian Krammer.S. Krammer

P. ¿Está funcionando el plasma de pacientes recuperados para tratar a enfermos graves?

R. Es difícil decirlo. Nuestro hospital decidió que el suero se les daría a todos los enfermos como tratamiento compasivo [uno que aún no ha demostrado efectividad, pero que se da conforme a las pruebas limitadas de su seguridad y posible eficacia]. Esta decisión se tomó pensando en que si funciona, quieres dárselo a todo el mundo, no se trata de un experimento científico, sino de algo para ayudar a los pacientes. Esto significa que no tenemos un grupo de control para demostrar si los pacientes a los que das el suero tienen ventajas sobre los que no lo reciben. Hay que esperar a los ensayos clínicos que hay en marcha que sí podrán determinarlo.

P. ¿Cuánto dura la inmunidad ante el SARS-CoV-2?

R. Los anticuerpos, de uno a tres años. Pero aunque estos vayan desapareciendo con el tiempo, esta no es nuestra única defensa. También tenemos células de memoria B que pueden volver a fabricar anticuerpos muy rápido si es que te vuelves a infectar. Aunque la inmunidad que generemos con la vacuna no sea para toda la vida, esto no es un problema. Normalmente hay que dar dos o tres dosis de vacuna hasta alcanzar títulos altos de anticuerpos. Y hay otras que se inoculan más a menudo, como el tétanos. Es posible que esta sea igual, pero no será un problema.

P. Hasta la llegada del coronavirus usted trabajaba en una vacuna universal de la gripe. ¿Sería posible una para los coronavirus?

R. Es una posibilidad. Los coronavirus son un grupo de virus muy diverso y solo hay dos que sean un problema para los humanos: los alfa y los beta. Vamos a aprender mucho sobre la respuesta inmune al SARS-CoV-2 y esto podría mostrarnos el camino hacia una vacuna universal. Sería en cualquier caso un proceso largo que requeriría mucho trabajo e inversión. Ahora lo que necesitamos es una vacuna específica para este virus. La gripe cambia cada año y cada año hay que hacer una vacuna nueva. No vemos que el coronavirus cambie tanto. Si haces una vacuna contra este coronavirus la expectativa es que funcionará por mucho tiempo, como la del sarampión o la de la hepatitis A.

P. ¿La vacuna es la única salida de esta pandemia?

R. Sí. Lograr la inmunidad de grupo supone tantas muertes que aspirar a ella es inmoral. Al principio Reino Unido y Suecia actuaron en este sentido. Si miras la curva de España ves que bajó muy rápidamente porque el país actuó. Reino Unido consiguió aplanar la curva, pero esta sigue arriba, es una meseta. Es la consecuencia de esperar solo unos pocos días más. Habrá vacunas y estas acabarán con la pandemia. La pregunta es cuándo las tendremos y cuánto dura la inmunidad que generen. Soy muy optimista.

P. ¿Es realista esperar una vacuna para final de año como dice Donald Trump?

R. Es realista. Pero hay que tener en cuenta que no se trata solo de conseguir la vacuna, sino de poder producir millones de dosis. Solo un país como España necesitaría unos 100 millones de vacunas, pues posiblemente sean necesarias dos dosis por persona, como sucede con la mayoría de vacunas que conocemos. ¿Quién se vacunará antes? Probablemente algunas personas no puedan acceder a ella hasta el final de 2021.

P. ¿Qué vacuna cree que llegará antes?

R. Hay diferentes candidatos. Tenemos dos basados en ácidos nucleicos en EE UU, una de ADN [Inovio] y otra de ARN [Moderna]. En Europa hay una de ARN y otra de vector viral. En China hay una de vector viral y otra inactivada, al menos. Yo creo que China será la primera en tener la vacuna y probablemente la consiga este otoño. Es mi sensación porque el país puso en marcha el proceso muy rápido y sus agencias regulatorias no son menos estrictas, pero tienen forma de acelerar el proceso de aprobación. Las agencias de EE UU y Europa puede que tarden más, pero probablemente estén listas a final de año o comienzos de 2021.Siempre habrá virus ignorados

P. Todas las vacunas que se están probando en humanos fuera de China tienen la misma diana: la proteína S del coronavirus que este usa para entrar en las células humanas ¿Supone un riesgo apostar por una sola táctica?

R. La proteína S es muy buena diana, no hay nada malo en que casi todas las vacunas la usen. Hay otros formatos, como una vacuna viva atenuada, que se está desarrollando pero que puede tardar más. Esto sería un problema si entre todos los candidatos actuales se consigue una sola vacuna porque ninguna empresa tiene la capacidad de producir 16.000 millones de dosis; la demanda global. Por eso es muy positivo que haya ocho candidatos que ya se están probando en humanos y otros 120 más en desarrollo. Muchos de estos últimos alcanzarán también las fases de pruebas en humanos en unos meses, con lo que tenemos muchas opciones para poder hacer vacunas locales o al menos regionales. Podríamos tener unas 10 vacunas diferentes que funcionan razonablemente bien. Estamos en una buena situación.

P. ¿Podríamos haber estado mejor preparados para esta pandemia?

R. Siempre habrá virus ignorados. Antes de la reciente epidemia de zika este virus no le importaba a nadie. Hay virus relacionados con este como el spondweni y usutu que tienen potencial de causar una pandemia y que deberían recibir más atención y dinero. Es posible que a partir de ahora seamos más conscientes de que hay un peligro real de que un virus animal salte a humanos y genere un problema tan grave como el actual. Igual despertamos a la realidad de una vez.

P. ¿Cómo podríamos estar mejor preparados ante la próxima pandemia?

R. Lo razonable sería tener una estrategia basada en vigilar los virus presentes en animales y, si encuentras algo potencialmente peligroso, caracterizarlo y hacer un candidato a vacuna que podrías desarrollar de forma muy rápida en caso de pandemia. Siempre hay un problema de financiación, pero este virus ha ocasionado pérdidas tan brutales que invertir unos pocos miles de millones de euros no es tan grave.

 

Fuente: El País

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