El equipo de Sergio Hernández, que venía de dos batacazos consecutivos ante Serbia y Francia, poco pudo hacer ante los flamantes campeones del mundo, que ganaron de punta a punta en todos los aspectos del juego. Ya desde el arranque quedó en claro que el duelo sería cuesta arriba y como nunca siempre se corrió siempre de atrás. Las diferencias debajo de los tableros fueron decisivas. España dominó de manera avasallante la lucha por los rebotes (47 a 27), contó con muchísimas dobles oportunidades y así la esperanza solo se redujo a pequeñas rachas por la inspiración individual de Gabriel Deck, por mucho el mejor valor del equipo nacional. A todo ese escenario se sumó el hecho de que los dos emblemas de la Selección hoy no funcionaron. Facundo Campazzo (2 de 11 en tiros de campo) no tuvo las luces de tardes pasadas y Luis Scola (1 de 10 de campo) fue muy dominado y recién pudo anotar sus primeros puntos en sobre el cierre del tercer cuarto, que terminó con diferencia de 19 (47-66). Cuatro minutos antes de ese cierre ya Hernández había bajado el mensaje de jugar posesión a posesión: «Olvídense de cómo va el partido». En el último cuarto se ganó en intensidad y se llegó a recortar a 12 cuando restaban poco más seis para el cierre (58-70), pero no hubo mucho más para hacer, ya había pasado mucha agua debajo del punto y la distancia era irremontable. Solo quedó tiempo para el aplauso final. – Estación Claridad
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El equipo de Sergio Hernández, que venía de dos batacazos consecutivos ante Serbia y Francia, poco pudo hacer ante los flamantes campeones del mundo, que ganaron de punta a punta en todos los aspectos del juego. Ya desde el arranque quedó en claro que el duelo sería cuesta arriba y como nunca siempre se corrió siempre de atrás. Las diferencias debajo de los tableros fueron decisivas. España dominó de manera avasallante la lucha por los rebotes (47 a 27), contó con muchísimas dobles oportunidades y así la esperanza solo se redujo a pequeñas rachas por la inspiración individual de Gabriel Deck, por mucho el mejor valor del equipo nacional. A todo ese escenario se sumó el hecho de que los dos emblemas de la Selección hoy no funcionaron. Facundo Campazzo (2 de 11 en tiros de campo) no tuvo las luces de tardes pasadas y Luis Scola (1 de 10 de campo) fue muy dominado y recién pudo anotar sus primeros puntos en sobre el cierre del tercer cuarto, que terminó con diferencia de 19 (47-66). Cuatro minutos antes de ese cierre ya Hernández había bajado el mensaje de jugar posesión a posesión: «Olvídense de cómo va el partido». En el último cuarto se ganó en intensidad y se llegó a recortar a 12 cuando restaban poco más seis para el cierre (58-70), pero no hubo mucho más para hacer, ya había pasado mucha agua debajo del punto y la distancia era irremontable. Solo quedó tiempo para el aplauso final.

Con goles de Pulpo González y Zaracho, el campeón se impuso por 2-1 en El Bosque. Lo había igualado García.

La fiesta no pudo ser completa para Gimnasia. En la presentación de Diego Maradona en el banco del Lobo, Racing se impuso por 2-1 y sumó la segunda victoria consecutiva en la Superliga.

Fue parejo el primer tiempo. El Lobo arrancó como se podía imaginar, con ganas e intensidad, mientras que la Academia era el que manejaba la pelota con más prolijidad aunque sin profundidad. La diferencia al descanso estuvo en los arqueros.

El de Racing, Gabriel Arias, tuvo dos muy buenas intervenciones. Primero, le sacó un tiro libre a Víctor Ayala y, después del tiro de esquina, mandó al córner un cabezazo de Leonardo Morales.

En tanto, Alexis Martín Arias se equivocó feo después de un cabezazo de Diego González y el campeón del fútbol argentino abrió el marcador en La Plata cuando se jugaban 37 minutos.

David Barbona, después de una contra, estrelló un zurdazo en el travesaño y como dice el dicho, los goles que no hacen un arco… A los siete, Matías García le ganó de todos arriba y el cabezazo se metió junto al palo derecho de Gabriel Arias.

La alegría, sin embargo, le duró muy poco al equipo conducido por Maradona debido a que de manera inmediata apareció Zaracho para volver a poner arriba a los de Avellaneda.

 

Gimnasia sintió el golpe, aunque siguió yendo en busca del empate. Claudio Spinelli se perdió el empate al cabecear mal cuando estaba solo y Franco Mussis sacó un derechazo desde el borde del área que pasó muy cerca del travesaño.

Los conducidos por Eduardo Coudet tuvieron dos muy buenas para liquidar el encuentro: Martín Arias respondió bien ante Lisandro López y, después, Iván Pillud se perdió el gol debajo del arco después de una asistencia de Zaracho. La última la tuvo García, pero su derechazo se fue arriba.

Fuente: TyC Sports 

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