Iglesia: Lectura de los últimos días del clan Marinero – Estación Claridad
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Iglesia: Lectura de los últimos días del clan Marinero

“El Gobierno de Uñac se va al carajo sin minería y la licencia social la mantenemos nosotros”, dijo Marcelo Marinero, intendente de Iglesia en una entrevista exclusiva de Estación Claridad.

Prácticamente sin chances de renovar mandato en el departamento minero tras el resultado que dejó las PASO, Marcelo y Mauro (anterior jefe comunal por 8 años) cuentan, cual presidiarios, sus días, pero en este caso en el poder. Criticó a su propio hermano Mauro al admitir que, “no le reclamó a Gioja como yo a Uñac, la prosperidad que merece Iglesia por albergar minería”.

Mauro, el hermano del actual intendente gobernó 8 años Iglesia.

Admitiendo un nuevo fracaso en el intento por administrar la cosa pública, se escuchó a un Marinero en franca frustración y de manera insólita, se encargó en primera persona de relatar una tras otra, todas las acciones truncas de su propia administración, habiendo recibido en concepto de regalías mineras un promedio de 100 millones de pesos por año.

Los números son claros y contundentes. Lo que el clan Marinero recibió en concepto de regalías mineras, triplicaba la coparticipación de ese municipio desde el año 2005. Es decir que cuenta más cuenta menos, ambos “administraron” a gusto y piacere unos 1400 millones de pesos, mínimo, desde el minuto cero de la explotación de la mina Veladero, concesionada a la canadiense Barrick Gold fusionada con la china Shandong Gold.  

Por momentos enojado y convencido que, por cuestiones ajenas a su voluntad, “no tengo hospital, educación ni salud pública”, el intendente además se quejó porque, “me tengo que hacer cargo de todo, hasta de los muertos. Acá un iglesiano se quiebra y el municipio le cubre todo. De 50 fallecidos por año, a 45 le cubrimos todos los servicios fúnebres”.

Por momentos animado, pero enredado en un relato cual fuere el que se declama pobre tras haberse ganado el pozo máximo del Loto, Marinero lanzó frases en tono acusador y desafiante como: “Sin minería, la provincia se va al carajo. Se lo dije a Uñac, a Hensel (por el ministro de Minería) y a Gattoni (por el ministro de Hacienda).

Su posición de víctima fue recurrente. “Me tratan de ladrón y corrupto, pero cuando los iglesianos se levanten contra la minería, no sé cómo le va a ir a la provincia”, en claro mensaje a la gestión uñaquista. El periodista le pregunta: ¿Usted le ha planteado esto al gobernador Uñac?, Marinero respondió: “Bueno, no en estos términos”.

De todas maneras, las PASO pegaron tremendo cachetón iglesiano a los Marinero y dejaron vetusta esa estrategia discursiva. El opositor Jorge Leopoldo Espejo se llevó, no cómodo, un triunfo y avanzaría en camino despejado para desbancar la “Hermandad” que gobernó 12 años Iglesia.

En todo ese tiempo, el departamento cordillerano no supo desarrollar un solo emprendimiento turístico, no tiene cloacas, tampoco pudo garantizar la provisión de agua potable a un departamento que no llega a los 10 mil habitantes. Las postales en verano son vergonzosas. En el café frente al municipio, se dejó ver una y otra vez, un cartelito con el siguiente mensaje: “Por falta de agua, abrimos a partir de las 20 horas”. Año tras año, las reservas de cabañas descienden abruptamente porque no están en condiciones de prestar servicios públicos de base.   

Por ejemplo, al momento de ser consultado por la falta de un hospital teniendo en cuenta que, el mal llamado Hospital Perón es un conjunto de consultorios y ofrece mínimos primeros auxilios entre consultas clínicas de algunas especialidades, el político argumentó que, “lo que no se ha hecho en 265 años no podemos hacerlo en 3 años”.

En este sentido Marinero fue con los tapones de punta y recordó la creación de un fondo especial con dineros de la minería, iniciativa legislativa en el inicio de la gestión del gobernador Uñac. “Fue de 100 millones de pesos, pero cuando no es la cata es la jaula” dijo.

Y continuó: “Acá la gente no tiene nada, faltan 2500 puestos de trabajo”. A cada lamento Marinero, al intendente se le recordaba que él mismo ordenó reconstruir a nuevo el Concejo Deliberante además de adquirir una flota de vehículos de alta gama para el traslado de sus propios funcionarios.

Si de administrar cosa pública hablamos y en cuanta inauguración de foco se escucha de la clase política, “gobernamos por el bien común”, a cada iglesiano correspondería una fracción de esos 1400 millones de pesos de regalías. Ya sea en obras, trabajo y todo lo que pueda traducirse en la mejora de la calidad de vida de los gobernados, en un departamento en el que, hace dos años, el ex secretario de Hacienda, Sergio Cortez, se trenzó a las trompadas en el boliche (Punto Límite) del secretario de Gobierno municipal Luis Riveros, por tema de polleras.

En Iglesia la sensación es que, un día, un grupo comando llegó y logró alzarse con el botín de cada centavo que ingresó en concepto de regalías. Aún no hay detenidos.

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Redacción de Estación Claridad

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